PATRONES DE CONDUCTA


 La Influencia del Conductismo y el Aprendizaje Social en el desarrollo infantil 

La adquisición de patrones de conducta es un proceso complejo que involucra tanto el conductismo como la teoría del aprendizaje social. Los patrones de conducta son formas predecibles de pensar, sentir y actuar en situaciones específicas, influenciados por factores internos y externos. En este contexto, los niños a menudo replican las conductas de sus cuidadores o padres, lo que puede influir significativamente en su desarrollo conductual.


Los patrones de conducta son pautas de comportamiento aprendidas que las personas desarrollan a lo largo de su vida a través de la interacción social, y que influyen en cómo reaccionan ante estímulos y situaciones. 

Un patrón de conducta se convierte en tal debido a su repetición y previsibilidad. Las personas tienden a repetir comportamientos que han sido efectivos o que han sido reforzados en el pasado, ya sea a través de refuerzos positivos o negativos, o mediante la observación e imitación de modelos sociales. Por ejemplo, si un niño recibe elogios por compartir juguetes, es más probable que repita esa conducta en el futuro.

Desde el conductismo, la formación de patrones de conducta se entiende a través del condicionamiento clásico y operante. El condicionamiento clásico, desarrollado por Iván Pavlov y aplicado por John Watson, muestra cómo estímulos neutros pueden adquirir significados a través de asociaciones repetidas con estímulos incondicionados. El experimento del "Pequeño Albert" es un ejemplo clásico de esto, donde un niño desarrolló miedo a un animal de peluche asociándolo con un ruido fuerte (Watson & Rayner, 1920).

Por otro lado, el condicionamiento operante, ampliado por B.F. Skinner, enfatiza el papel del refuerzo y el castigo en la formación de patrones de conducta. Las conductas reforzadas tienden a repetirse, mientras que las castigadas tienden a extinguirse. Por ejemplo, un niño que recibe premios por realizar tareas es más probable que continúe realizándolas (Skinner, 1938).

La teoría del aprendizaje social de Albert Bandura también juega un papel crucial en la formación de patrones de conducta. Los niños a menudo imitan las conductas de sus padres o cuidadores, lo que puede influir significativamente en su desarrollo conductual. El experimento del muñeco Bobo demostró que los niños pueden adquirir conductas agresivas observando modelos adultos agresivos, sin necesidad de refuerzos directos (Bandura, 1961).

Para que un niño imite una conducta, debe prestar atención a la conducta del modelo, retenerla en la memoria, ser capaz de reproducirla y estar motivado para hacerlo. La motivación puede provenir de la expectativa de recibir un refuerzo positivo o evitar un castigo (Bandura, 1977). Por ejemplo, si un niño observa a su padre ayudando a alguien necesitado y recibe elogios por hacer lo mismo, es más probable que repita esa conducta en el futuro.

En resumen, la adquisición de patrones de conducta es un proceso complejo que involucra tanto el refuerzo y castigo del conductismo como la observación e imitación de la teoría del aprendizaje social. Los padres juegan un papel crucial en este proceso, ya que sus conductas pueden ser imitadas por los niños, lo que subraya la importancia de un modelo parental positivo y coherente. El estudio de estas teorías no solo es relevante en la psicología, sino que tiene aplicaciones prácticas en la educación, la crianza, la publicidad y la modificación de conductas en entornos clínicos. Comprender estos procesos nos permite diseñar estrategias más efectivas para fomentar comportamientos positivos y reducir aquellos que resultan perjudiciales para el individuo y la sociedad.

Referencias: 

  1. Fernández-Abascal, E. G., Martín-Díaz, M. D., & Domínguez-Sánchez, F. J. (2003). Patrón de conducta tipo A: Un perfil multidimensional. Este artículo analiza el patrón de conducta tipo A y sus componentes formales, conductas abiertas, aspectos motivacionales, actitudes y emociones, así como aspectos cognitivos.

  2. Romero, E., & León, J. (1989). Traducción y validación del Cuestionario Patrón de Conducta Tipo A de Eysenck y Fulker (1983). Este cuestionario evalúa factores como tensión, actividad, ambición y ausencia de represión.

  3. Alcázar Córcoles, M. Á. (2007). Patrones de conducta y personalidad antisocial en adolescentes. Estudio transcultural: El Salvador, México y España. Tesis doctoral que explora los patrones de conducta antisocial en adolescentes en diferentes contextos culturales.

  4. Pons Diez, X., & Gil Lacruz, M. (2008). Patrones de comportamiento relacionados con la salud en una muestra española de población general. Este artículo analiza conductas de riesgo para la salud en una muestra de población general en España.

  5. Serrat Moré, D. (sin fecha). Trastornos de la conducta: Una guía de intervención en la escuela. Guía práctica para abordar trastornos de conducta en entornos educativos, enfocada en buenas prácticas y modelos conductuales.

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