¿Por qué a algunos niños les cuesta hacer amigos? Las habilidades sociales también se aprenden



Hay niños que entran al parque o a los juegos y a los cinco minutos ya tienen un grupo jugando con ellos. Y hay otros que se quedan al borde, mirando, queriendo participar pero sin saber cómo. Y ahí es cuando como papás o cuidadores llega la pregunta: ¿por qué le cuesta tanto? ¿Será tímido? ¿Le falta seguridad?

La realidad es que las habilidades sociales no son automáticas ni innatas; se aprenden. Y eso es una gran noticia, porque significa que podemos ayudar a los hijos a desarrollarlas.

Pero primero que nada, ¿Qué son las dichosas habilidades sociales? bueno, cuando hablamos de habilidades sociales, nos referimos a las capacidades para interactuar de forma positiva con los demás, es decir: saber iniciar una conversación, expresar necesidades, resolver conflictos, pedir ayuda, poner límites sin agredir. Son cosas que damos por sentadas como adultos, pero que a los niños les cuesta muchísimo cuando están aprendiendo.

Desde mi ámbito ( psicología ) se ha visto que muchos factores influyen, desde el temperamento del niño, el tipo de apego que tuvo en casa, el ambiente escolar, e incluso si se le permitió (o no) tener experiencias sociales desde pequeño. Por ejemplo, un niño que creció muy sobreprotegido, o que fue expuesto a regaños constantes cada vez que expresaba algo, puede mostrar ansiedad social o retraimiento.

¿Mi opinión? Lo más importante no es forzar a los niños a “ser sociables”, sino darles herramientas y espacios seguros para practicar. Aquí te dejo algunas ideas:

1) Enséñale frases simples para iniciar un juego: “¿Puedo jugar contigo?”, “¿Quieres usar esto después de mí? 

2) Practiquen turnos en casa con juegos de mesa. ( a mi personalmente me gusta el rummikub)

3) Ayúdalo a nombrar lo que siente cuando se frustra en grupo: “¿Te enojaste porque no te dejaron hablar?”

4) Refuerza positivamente cada vez que intente socializar, aunque no le salga perfecto.

Y sobre todo, no lo etiquetes: “Es muy tímido”, “No le gusta compartir”, “Siempre llora por todo”. A veces esas frases se vuelven profecías que los niños cumplen sin querer. En vez de eso, digámosles: “Estoy aquí para ayudarte a entender cómo llevarte mejor con los demás”. Porque sí, todos podemos aprender a convivir, si nos enseñan con amor y sin presión.

¡Recuerda, estas habilidades no se enseñan solo con discursos, se aprenden en la convivencia diaria!

A mí me gusta pensar que las habilidades sociales no se imponen, se cultivan. Y como cualquier cultivo, necesitan tiempo, paciencia y mucho ejemplo. Acompañar a un niño a que diga “me siento triste” en vez de gritar, o que aprenda a decir “no” sin miedo, es enseñarle a relacionarse mejor con el mundo. Y eso vale mucho más que un 10 en conducta ;)




Referencias: 

Caballo, V. (2002). Manual de evaluación y entrenamiento de las habilidades sociales. Siglo XXI.

Ríos, M. & Pérez, D. (2015). Enseñando habilidades sociales en la infancia: estrategias desde la familia y la escuela. Educación y Psicología, 12(3), 56–72.

UNICEF. (2019). Competencias para la vida: habilidades sociales en la infancia. Recuperado de https://www.unicef.org/mexico/


Comentarios

  1. Una entrada muy completa, la extensión es buena y la forma en la explicas el tema de habilidades sociales y como los padres pueden contribuir a ello es muy concreta. Se agradece que ellas utilizados elementos multimedia de organizaciones como SaveTheChildren ya que son de calidad y van con el tema.

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