Este tema me parece fascinante porque no se habla tanto, pero está presente todos los días. ¿Alguna vez has visto a un niño decir “yo soy del grupo de los deportistas” o “yo soy como mi papá”? Eso tiene que ver con su identidad social, que es básicamente cómo un niño empieza a definirse a partir de los grupos a los que pertenece y las comparaciones que hace con los demás.
Cuando pensamos en la identidad, solemos imaginar algo interno: “soy así”, “yo pienso esto”. Pero la identidad no se forma en el vacío. Desde pequeños, los niños comienzan a descubrir quiénes son en relación con los demás. Esta es la base de lo que se llama identidad social: la parte del autoconcepto que se construye a partir de pertenecer a ciertos grupos.
La identidad social se empieza a construir desde que los niños tienen conciencia de que no están solos en el mundo. Desde los 2 o 3 años, los niños notan diferencias: “ella es niña, él es niño”, “ellos tienen más juguetes que yo”, “mi familia no es como la de mi amigo”.
Y aquí viene lo importante: la forma en que los adultos les hablamos del mundo, de las diferencias, de lo que “está bien” o “mal”, va moldeando la manera en la que ellos se ven a sí mismos. Si un niño escucha todo el tiempo que “los niños fuertes no lloran” o que “las niñas bonitas son tranquilitas”, no solo aprende un estereotipo, sino que empieza a juzgarse si no encaja en eso.
Como adultos, podemos ayudar muchísimo si:
-Nombramos con respeto la diversidad (de género, cultural, familiar, etc.).
-Cuidamos los mensajes que damos sobre otros grupos.
-Fomentamos espacios donde se viva la inclusión como algo cotidiano.
¿Mi opinión? Tenemos que enseñarles que su identidad no depende de cumplir con moldes. Que pueden ser sensibles, creativos, ruidosos, callados, deportistas, artistas… y seguir siendo valiosos. La identidad social sana se construye cuando un niño siente que pertenece, pero no necesita dejar de ser quien es para encajar.
Así que la próxima vez que tu hijo diga “yo soy así porque todos los niños lo hacen”, quizá sea un buen momento para preguntarle: “¿Y tú, cómo te sientes con eso?”. Ahí empieza el verdadero trabajo.
Referencias
Tajfel, H., & Turner, J. C. (1986). La teoría de la identidad social. En S. Worchel y W. G. Austin (Eds.), Psicología de los grupos intergrupales (pp. 15-40). Paidós.
Rodríguez, A., & García, M. (2014). El desarrollo de la identidad social en la infancia. Revista de Psicología Social, 29(1), 123-138.
Morales, J. F., & Gaviria, E. (2007). Psicología social. McGraw-Hill.

Me gusta la visión personal que tomaste en este blog, la frase "la identidad no se forma en el vacío", pues es muy cierto que mediante las primeras interacciones de los niños con sus entornos cercanos es decir la socialización, permiten que los niños puedan construir su identidad.
ResponderEliminarPor esta razón se debe ser muy consciente los mensajes verbales y no verbales que le decimos a los niños, pues ellos pueden formar parte de la identidad del niño, con esto además evitamos enfrascar a los niños en moldes de género que les impiden expresarse tal y como son.