Muchos papás y mamás quieren criar hijos con autoestima alta. Pero, ¿sabemos realmente qué es la autoestima y cómo se forma? A veces creemos que basta con decirles cosas bonitas: “Eres el mejor”, “Eres muy inteligente”, “Qué bonito dibujaste”. Y sí, claro que los elogios ayudan… pero la autoestima no se construye solo con palabras bonitas. Se construye con experiencias, con vínculos, con la forma en que se sienten vistos, aceptados y valorados.
La autoestima es la percepción que tenemos de nuestro propio valor. Es cómo nos sentimos con nosotros mismos. En los niños, esta percepción se forma desde muy temprano, incluso antes de que sepan hablar bien. Se va modelando a partir de lo que los adultos les devuelven: cómo reaccionamos cuando se equivocan, cuando intentan algo nuevo, cuando expresan emociones difíciles.
Muchos papás y mamás quieren criar hijos con autoestima alta. Pero, ¿sabemos realmente qué es la autoestima y cómo se forma? A veces creemos que basta con decirles cosas bonitas: “Eres el mejor”, “Eres muy inteligente”, “Qué bonito dibujaste”. Y sí, claro que los elogios ayudan… pero la autoestima no se construye solo con palabras bonitas. Se construye con experiencias, con vínculos, con la forma en que se sienten vistos, aceptados y valorados.
La autoestima es la percepción que tenemos de nuestro propio valor. Es cómo nos sentimos con nosotros mismos. En los niños, esta percepción se forma desde muy temprano, incluso antes de que sepan hablar bien. Se va modelando a partir de lo que los adultos les devuelven: cómo reaccionamos cuando se equivocan, cuando intentan algo nuevo, cuando expresan emociones difíciles.
Para que un niño tenga una autoestima saludable necesita sentir que:
1) Es amado tal y como es (incluso cuando se equivoca).
2) Tiene derecho a equivocarse sin ser juzgado.
3) Puede intentar cosas nuevas sin miedo al fracaso.
4) Su voz y sus emociones son escuchadas y tomadas en cuenta.
Desde mi experiencia, una frase tan simple como “Estoy orgulloso de ti por intentarlo” vale más que cualquier “Eres un genio”. Criar con amor no es solo abrazar y elogiar; es estar presentes, enseñar con paciencia y confiar en que los niños, si se sienten seguros, pueden brillar por sí solos.
A veces, una forma linda de acompañarlos en este proceso es acercarles libros que hablen de autoestima, emociones o identidad. Yo, por ejemplo, cuando tenía 10 años, leí uno que me regaló mi mamá y que hasta hoy de vez en cuando vuelvo a abrir se llama Guía para amarte a ti misma y vivir mejor tu adolescencia, de Diane Mastromarino. Es un libro que de alguna manera impactó significativamente en mi infancia, es sencillo, cálido y perfecto para comenzar a sembrar ese amor propio que tanto queremos que los hijos cultiven.
Branden, N. (2002). Los seis pilares de la autoestima. Barcelona: Paidós.
Musitu, G., & Cava, M. J. (2004). Familia y autoestima en la infancia. Revista Infancia y Aprendizaje, 27(3), 285–298.
Bisquerra, R. (2003). Educación emocional y bienestar. Barcelona: Praxis.
Increíble entrada, me gusto mucho como abordaste el tema desde una perspectiva personal y reflexiva además de la recomendación del libro lo cual me parece una excelente idea para los padres.
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